Con esta exhibición, Juan Mayí nos habla de sus orígenes y raíces y nos quiere comunicar su memoria de signos ancestrales y mestizados.
La gran crítica de arte venezolana, Bélgica Rodríguez, nos plantea sobre la muestra donde el movimiento, dinamismo y vertiginosidad explosiva del color y el gesto, caracterizan la pintura de Juan Mayí. Como ahora nos dice en la serie Memoria Signica, siempre ha manifestado la contención de impulsos expresivos en varias direcciones. Estos impulsos implican significados temáticos y plásticos absolutamente indisolubles.
La imagen creada a partir de la violencia cromática y textural, resulta en una nueva manera de enfrentar códigos visuales expresionistas. Es decir más a tono con vanguardias internacionales actuales que tratan conscientemente la forma como campo de color e imagen definitoria de contenido y tema. La propuesta personal del artista es sumergirse en la no representación de lo visible de acuerdo a una estructura plástica inteligible e inscrita en ciertas discordancias de la pintura de acción. Mayí estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo. Reside en Francia y estudia en l´Ecole Nationale Superieure des Beaux Arts de Paris, permaneciendo 11 años en ese país, donde ganó la “Palette d´Or” del Festival Internacional de Pintura en Cagne Sur Mer. Es el artista más premiado de su país con más de 10 premios y distinciones en dibujo y pintura. Mayí vuelve a la delantera de la escena para una exposición individual con una serie de cuadros de una fuerza chispeante.