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¿De qué manera se distingue la escultura contemporánea de la clásica y tradicional? Un aspecto de la respuesta podría hallarse en los deshechos de la industria, en su enorme y suculenta derivación de materiales, maquinarias y substancias. Los escultores de hoy han hurgado con vehemencia en los escombros y en los vertederos del mundo y han logrado transformar en arte, insólito y admirable, tanto los materiales nuevos como esos desechos que la sociedad rechaza en su insaciable voracidad de consumo. Estos elementos de la novedad o de la obsolescencia, los transforma el escultor en creaciones vibrantes que contienen un innegable valor artístico y testimonial. Pero el escultor que interviene la materia, no simplemente la transforma de acuerdo a su percepción estética, a su bagaje cultural y a sus vivencias individuales. En muchos casos, el escultor logra que olvidemos la materia misma (sin importar lo noble o común que fuera) y aprehendamos la pura concepción de sus formas. Y estas formas cambian y se renuevan con notable celeridad, de país en país, de año en año. La vocación escultórica es sobresaliente en nuestros países. Aunque la pintura continúa siendo la disciplina predominante en la plástica latinoamericana y la de mayor mercado; los escultores se dejan sentir con incisiva tenacidad. Las bienales, subastas y ferias de arte testimonian el sorprendente empuje de la escultura actual. Un recorrido por esos eventos culturales nos deja ver que, lejos de ser una disciplina en decadencia o desuso, la escultura contemporánea está constantemente nutriéndose y atrayendo a nuevos cultivadores del género. La revista Artes en Santo Domingo al ofrecer hoy una visión panorámica de esa constancia, permanencia y renovación; hace un llamado a los responsables de las instituciones estatales y privadas para que se comprometan con el arte público, de modo que las piezas monumentales de nuestros escultores sean cada vez más frecuentes y numerosas en las calles, plazas y parques de nuestras grandes capitales latinoamericanas.
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Editorial Edición 30
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