Una Bienal controversial o Las muecas del arteLa XXV Bienal Nacional de Artes Plásticas es el resultado de un ingente esfuerzo por parte del Museo de Arte Moderno, que envió representantes a todos los rincones del paÃs con el fin de estimular la participación, y acompañó la exposición y el conjunto con un amplio programa de actividades teóricas y festivas, y de la SecretarÃa de Estado de Cultura, que aportó un gran premio de medio millón de pesos, y siete de un cuarto de millón, con el fin de estimular la creación plástica en nuesto paÃs. |
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Los premios, además, no se otorgaron por categorías, sino que se dieron a las mejores obras, al juicio de los jurados, con el fin de que ningún premio quedara desierto.El jurado de selección, formado por la italo argentina Lucrecia Vega, el Director del Centro Cultural de España en Santo Domingo, Fernando Rueda, la fotógrafa Mayra Johnson, y los artistas plásticos Bismark Victoria y Luis Alberto Rodríguez Santos, seleccionaron setenta de más de cuatrocientas piezas, descartando a muchos artistas bien conocidos, o ganadores de bienales anteriores, total o parcialmente. Es decir que por ejemplo, a Juan Mayí o José Almonte, premiados en pintura, le conservaron únicamente los dibujos enviados a la competición. Entre rechazados encontramos nombres de artistas como Martín López, Fernando Varela, Myrna Guerrero, Inés Tolentino, Angel Urrely, Johnny Bonnelly y Polibio Díaz, con el resultado inmediato de que la exposición de la Bienal dejó de ser una muestra de las principales tendencias del arte dominicano de hoy, para concentrarse, en una medida alarmante, en la consagración de una tendencia menor, que tiende a la mueca y a la caricatura, en cierta medida a lo kitsch, de escaso arraigo en una tradición moderna como la del arte dominicano, caracterizada por el pluralismo y donde, si alguna tendencia sobresale, es la del expresionismo. No sólo históricamente, sino tomando el pulso al presente, la selección no refleja lo que es hoy el arte dominicano.
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